miércoles 19 de agosto de 2009

La sagrada Varanasi











Varanasi, también llamada Benares, se ubica a orillas del Ganges. Es reconocida como una de las ciudades más antiguas del mundo y en India es indiscutiblemente la ciudad más sagrada para los hinduistas.


Se la podría definir como la “puerta al cielo” para aquellos devotos del hinduismo ya que se supone que las almas de los cuerpos allí cremados y arrojados al Ganges se dirigen al cielo en forma directa. Asimismo, se dicen que las aguas de este río son sagradas y quien se bañe en ellas estará libre de pecado. Hay que ser realmente creyente o estar poco cuerdo para bañarse en el Ganges siendo que el nivel de contaminación es altísimo dada la cantidad de residuos tóxicos que arrojan las fábricas. Sin embargo, como ocurre en cuanto río, lago, mar o pozo de agua los hombres se bañan con su underwear sin ningún tipo de problema.


A fin de hacer posible el paso de la vida terrenal a la vida celestial, dos ghats* funcionan como crematorios a orillas del Ganges. No hay domingos ni feriados, estos funcionan 24x7. Día y noche se pueden ver los cuerpos ardiendo en llamas, familiares que asisten a las ceremonias y los infaltables oportunistas. En todas partes del mundo, no importa cuan sagrado pueda ser para las distintas religiones, la muerte no deja de ser un negocio. Generalmente los cuerpos son arrojados con todas las pertenencias del difunto, joyas, oro, plata, anillos, y otros objetos de valor. Es así que durante el día se pueden ver a los “cazadores de fortuna”. Estos recorren las orillas del río con canastos de mimbre en búsqueda de algún tesoro. Aunque pasan gran parte del tiempo recogiendo los desechos del Ganges.


Retomando el tema de los crematorios, uno de ellos está destinado a quienes pueden pagar un precio más elevado y el otro, más pequeño y menos “aggionardo”, para las familias más humildes. Evidentemente, la diferencia de clase sociales se hace presente hasta el día del juicio final. De todas formas, los pocos recursos de aquellos menos afortunados no impiden que el difunto sea cremado en la sagrada Varanasi. No importa cuan pobre puedan ser algunas familias, ellas recorren largas distancias y realizan grandes sacrificios económicos para asegurar un lugar en el cielo para sus seres queridos. Existen quienes viajan largas horas desde pueblos remotos con el cuerpo sobre el techo del autobús para “velarlo” en los ghats de Benares.


Caminando por los ghats encontré muchos hombres y mujeres con sus cabezas rapadas. Obviamente me llamó la atención aunque poco me sorprendió ya que estos hindúes tienen costumbres bien raras, en ocasiones incomprensibles para nosotros occidentales. Aun desconozco el significado de esta costumbre, sólo se que los familiares más cercanos del difunto deben raparse sus cabezas.


Más allá de la religión, el negocio turístico está siempre presente. Hay paseos en bote por 40 rupias la hora. Según dicen el amanecer en el Ganges no tiene precio. Hice el intento y me desperté a las 5.30 AM, pero esta vez la suerte no jugó de mi lado. Una mañana nublada, imposible disfrutar la salida del sol. Sin embargo, el paseo por la noche compensó mi frustrada experiencia matutina. La vista de la ciudad iluminada, los antiguos y enormes edificios a orillas del Ganges, la brisa de la noche y los fogones que arden sin cesar hacen que Varanasi luzca realmente maravillosa a pesar de su suciedad.


Otro negocio que aparentemente funciona bastante bien con los turistas es el de las drogas. En mis 5 meses por India he visitado varias ciudades pero esta fue la primera vez que me han ofrecido tanta variedad de alucinógenos, pastillitas y hierbas que ni siquiera conozco. La venta de drogas es moneda corriente. De noche, de día, no importa donde ni cuando, se venden como agua mineral. Sin embargo, aceptar estos ofrecimientos puede traer serias consecuencias. El consumo de drogas en India tiene serias penalidades.


La ciudad en si es bastante sucia, increíblemente calurosa y con edificios muy antiguos. Teniendo en cuenta sus años de historia se puede comprender por qué las calles son tan angostas, autos ni rickshaws existían en ese entonces. Hoy en día el único modo de ingresar a los ghats es a pie. Recorrer las callejuelas puede ser un tanto encantador o completamente desagradable. No hay veredas, el desagüe de las casas va directo a la calle, hay vacas a doquier que dejan su huella en el camino, grupos de religiosos hindúes que llenan las calles de color con sus atuendos naranja fluor y pequeños puestos callejeros. En las fotos se pueden ver algunas imágenes de la ciudad. Sin embargo, no pude tomar fotos de los crematorios ya que por una cuestión de respeto se prohíbe sacar fotos en esos ghats.


Varanasi, indescriptiblemente sucia, extremadamente sagrada y decididamente un negocio rentable.


Ghats: escalinatas que desembocan al río. Funcionan como sitios de cremación o bien para tomar baños. Muchos de ellos tienen sus orígenes asociados a diversas mitologías.

2 comments:

Manuel C. dijo...

Muy bueno Mari.
Te cuento que metis las patas en el rio, un asco.. pero bueno habia que hacerlo.
saludos

Marilina dijo...

Gracias Manu...
La verdad es que resultaste mas valiente de lo que yo pensaba. Mira que nade en las backwaters de Kerala, pero el Ganges... es practicamente suicida!