
El viajar es un… ¿placer? Depende. En India por seguro no lo es. Para aquellos aventureros inquietos recorrer India en tren, autobús, auto-rickshaw, rickshaw o cual sea el medio de transporte que utilicen se puede convertir en una de sus anécdotas de viaje más divertidas.
Afortunadamente tuve la oportunidad de recorrer India de norte a sur y puedo asegurar que cada ciudad y cada viaje fue completamente distinto. Sin desviar mi atención hacia otros temas, en este post pretendo transmitirles la experiencia de viajar en auto-rickshaw.
Durante los primeros meses mis viajes se limitaban del hostel a la oficina y viceversa. Tenía mi propio chofer de rickshaw, Francis. Tiempo más tarde, la situación fue aún mejor cuando Richard, un vecino que hablaba un inglés bastante fluido, se convirtió en mi chofer de taxi. La verdad que gozaba de cierto privilegio considerando que era una trainee. Sin embargo, ese comfort no era precisamente lo que fui a buscar a semejante país. Mi deseo por descubrir las costumbres del lugar y viajar al mejor Indian Style me empujó a realizar mi primer viaje hacia Bangalore. La verdad es que no fue una de mis mejores experiencias, de hecho fue una pesadilla. Tuve mi primer chantaje. No hay extranjero que no sea estafado al menos una vez. En mi caso pagué el viaje en rickshaw más caro de la historia. Un viaje que debería costar máximo 100 rupias lo pague 500, lo cual equivale a 10 USD!!!! En fin, lección: siempre tener cambio, de otro modo la tarifa puede ser modificada arbitrariamente por el auto driver quien de ningún modo se dispondrá a regresarte el vuelto.
Con el tiempo uno aprende a regatear sabiendo de antemano el valor a pagar. Lo ideal es preguntar en un restaurant, negocio u hotel el precio justo para llegar a determinado lugar. Luego, viene el arduo trabajo del regateo. Al principio cuesta, luego se convierte en una actividad diaria. ¿Desgastante? 100%. Sin embargo, Mumbai es una de las únicas ciudades en las que he estado donde todos los rickshaws tienen meter y no hay necesidad de regatear.
Aún cuando uno ya se considera un experto en esta actividad, surgen situaciones que agotan la paciencia del más santo. Por ejemplo, es probable que los rickshaws te paseen por horas para sumar unos pesos extras cuando se avivan que uno desconoce la ciudad. Otra típica situación es cuando uno les pregunta “Quiero ir a tal lugar, ¿sabe donde es?” y ellos con su característico movimiento de cabeza asienten como si supieran a la perfección donde queremos ir. Sin embargo, luego de los primeros 100 mts., cuando ya nos hemos sentado, negociado el precio y demás, el auto-driver comienza a consultar con cuanto colega se le cruza por el camino para descifrar el camino hacia el lugar que le habíamos pedido. A partir de ese entonces ya es invetible. ¡Estás perdido!
Personalmente, mi peor viaje en rickshaw fue en Delhi. A pesar de mi impuntualidad, India me enseñó a programar y organizar ciertas cosas, entre ellas los imprevistos que te pueden surgir camino a X lugar. Mi tren de Delhi a Jaisalmer partía a las 17:40. Con todo el esfuerzo que implicó empacar y cargar mi mochila, logré alistarme y partir del hostel con una hora de anticipación para tomarme un rickshaw que supuestamente tardaría máximo 20 minutos en llegar a la estación. Extraña y desafortunadamente las calles estaban vacías lo cual hizo que conseguir un rickshaw a buen precio fuera todo un milagro. Pocos se dignaban a parar y quienes lo hacían me ofrecían precios disparatados. Finalmente, llegó quien aceptó mi oferta sin dudarlo un segundo. Algo extraño había en él, no me discutió ni 5 rupias extras. Le expliqué que me dirigía a la estación de tren Old Delhi Railway Station. Para asegurarme que me había entendido le repetía una y otra vez el nombre de la estación. Al cabo de unos 15 minutos me señala (no hablaba ni una palabra en inglés) la estación. A todo esto ya eran las 17:10. En ese preciso instante se despertó una fiera en mí que jamás había conocido. Tan pronto vi gigantesco cartel que decía “Nizzamudin Station” comencé a los gritos sin reparar cuanta gente me observaba. No hubo quien no me haya escuchado gritar a pesar de los ruidos callejeros y la multitud que caracteriza a esta ciudad. Este hombre realmente había sacado lo peor de mi. Con los minutos contados, el sudor que corría por mi frente, la bronca que había ganado en cuestión de segundos y la poca paciencia que me quedaba le pedí que me llevara a OLD DELHI RAILWAY STATION. Aquella ciudad que minutos atrás estaba desierta se había convertido en un verdadero caos, bocinazos, camiones, gente a doquier, vacas, vendedores… todos bloqueando mi paso. Creo haber quedado difonica luego de los 20 minutos que tardamos en llegar a la estación. Ni un segundo pare de gritar preguntándole hacia donde me llevaba, por qué me decía que sabia cuando en realidad no conocía, le suplicaba que se apure que de otro modo perdería mi tren. Obviamente todo era inútil, mis gritos no iban a hacer que las calles se despejaran o que el tren espere por mi. Cuanta moto, persona, rickshaw, o auto con la ventanilla baja pasaba a nuestro lado le preguntaba si estábamos en la dirección correcta. Mi furia llegó a su tope al ver un cartel que indicaba que la estación Old Delhi Station se encontraba a la izquierda y el auto driver continuo derecho. Completamente exaltada exclamé “WHERE ARE YOU TAKING ME?!?!?!?!!”. No hubo quien no se haya volteado para mirarnos, éramos un verdadero espectáculo por las calles de Delhi. Felizmente tomó un atajo y alcancé mi tren 10 minutos antes de la supuesta hora de partida. Obviamente salió con una demora de 20 minutos! A pesar de la odisea que significó este viaje, hoy lo recuerdo y me río muchísimo.
También me di el lujo de manejar un auto-rickshaw en Udaipur y viajar en un auto rickshaw que tenía toda una disco montada en su interior (así es, un rickshaw super equipado con parlantes, stereo con mp3 y música bollywood con una onda techno… bizarro, eh?) Sin embargo, nunca he viajado en rickshaw, pero me gustaría comentarles un poco de que se trata ¿Cuál es la diferencia entre auto-rickshaw y rickshaw? Estos últimos son considerablemente más económicos siendo que son tirados por humanos como si fueran animales (ver foto). Cuando uno ve a los rickshaw-pullers es incomprensible como pueden con esas piernas tan delgadas mover semejante carro. Hay quienes se oponen al uso de los rickshaws y quienes ni siquiera se lo cuestionan. En fin, uno siempre tiene la posibilidad de elegir hacer uso o no de estos rickshaws. Sin embargo, para ellos no hay posibilidad de elegir su profesión, se trata de una cuestión de supervivencia, de ganar unas monedas para comer. Esto es un claro ejemplo de las diferencias económicas entre el norte y el sur. Mientras el norte está repleto de rickshaws en el sur no se encuentra ni uno.
A pesar de todas las veces que renegué con los auto rickshaws debo admitir que de cierta forma tienen su encanto, hasta diría que los extraño.
Próximo post con más historias de trenes y autobuses…
Afortunadamente tuve la oportunidad de recorrer India de norte a sur y puedo asegurar que cada ciudad y cada viaje fue completamente distinto. Sin desviar mi atención hacia otros temas, en este post pretendo transmitirles la experiencia de viajar en auto-rickshaw.
Durante los primeros meses mis viajes se limitaban del hostel a la oficina y viceversa. Tenía mi propio chofer de rickshaw, Francis. Tiempo más tarde, la situación fue aún mejor cuando Richard, un vecino que hablaba un inglés bastante fluido, se convirtió en mi chofer de taxi. La verdad que gozaba de cierto privilegio considerando que era una trainee. Sin embargo, ese comfort no era precisamente lo que fui a buscar a semejante país. Mi deseo por descubrir las costumbres del lugar y viajar al mejor Indian Style me empujó a realizar mi primer viaje hacia Bangalore. La verdad es que no fue una de mis mejores experiencias, de hecho fue una pesadilla. Tuve mi primer chantaje. No hay extranjero que no sea estafado al menos una vez. En mi caso pagué el viaje en rickshaw más caro de la historia. Un viaje que debería costar máximo 100 rupias lo pague 500, lo cual equivale a 10 USD!!!! En fin, lección: siempre tener cambio, de otro modo la tarifa puede ser modificada arbitrariamente por el auto driver quien de ningún modo se dispondrá a regresarte el vuelto.
Con el tiempo uno aprende a regatear sabiendo de antemano el valor a pagar. Lo ideal es preguntar en un restaurant, negocio u hotel el precio justo para llegar a determinado lugar. Luego, viene el arduo trabajo del regateo. Al principio cuesta, luego se convierte en una actividad diaria. ¿Desgastante? 100%. Sin embargo, Mumbai es una de las únicas ciudades en las que he estado donde todos los rickshaws tienen meter y no hay necesidad de regatear.
Aún cuando uno ya se considera un experto en esta actividad, surgen situaciones que agotan la paciencia del más santo. Por ejemplo, es probable que los rickshaws te paseen por horas para sumar unos pesos extras cuando se avivan que uno desconoce la ciudad. Otra típica situación es cuando uno les pregunta “Quiero ir a tal lugar, ¿sabe donde es?” y ellos con su característico movimiento de cabeza asienten como si supieran a la perfección donde queremos ir. Sin embargo, luego de los primeros 100 mts., cuando ya nos hemos sentado, negociado el precio y demás, el auto-driver comienza a consultar con cuanto colega se le cruza por el camino para descifrar el camino hacia el lugar que le habíamos pedido. A partir de ese entonces ya es invetible. ¡Estás perdido!
Personalmente, mi peor viaje en rickshaw fue en Delhi. A pesar de mi impuntualidad, India me enseñó a programar y organizar ciertas cosas, entre ellas los imprevistos que te pueden surgir camino a X lugar. Mi tren de Delhi a Jaisalmer partía a las 17:40. Con todo el esfuerzo que implicó empacar y cargar mi mochila, logré alistarme y partir del hostel con una hora de anticipación para tomarme un rickshaw que supuestamente tardaría máximo 20 minutos en llegar a la estación. Extraña y desafortunadamente las calles estaban vacías lo cual hizo que conseguir un rickshaw a buen precio fuera todo un milagro. Pocos se dignaban a parar y quienes lo hacían me ofrecían precios disparatados. Finalmente, llegó quien aceptó mi oferta sin dudarlo un segundo. Algo extraño había en él, no me discutió ni 5 rupias extras. Le expliqué que me dirigía a la estación de tren Old Delhi Railway Station. Para asegurarme que me había entendido le repetía una y otra vez el nombre de la estación. Al cabo de unos 15 minutos me señala (no hablaba ni una palabra en inglés) la estación. A todo esto ya eran las 17:10. En ese preciso instante se despertó una fiera en mí que jamás había conocido. Tan pronto vi gigantesco cartel que decía “Nizzamudin Station” comencé a los gritos sin reparar cuanta gente me observaba. No hubo quien no me haya escuchado gritar a pesar de los ruidos callejeros y la multitud que caracteriza a esta ciudad. Este hombre realmente había sacado lo peor de mi. Con los minutos contados, el sudor que corría por mi frente, la bronca que había ganado en cuestión de segundos y la poca paciencia que me quedaba le pedí que me llevara a OLD DELHI RAILWAY STATION. Aquella ciudad que minutos atrás estaba desierta se había convertido en un verdadero caos, bocinazos, camiones, gente a doquier, vacas, vendedores… todos bloqueando mi paso. Creo haber quedado difonica luego de los 20 minutos que tardamos en llegar a la estación. Ni un segundo pare de gritar preguntándole hacia donde me llevaba, por qué me decía que sabia cuando en realidad no conocía, le suplicaba que se apure que de otro modo perdería mi tren. Obviamente todo era inútil, mis gritos no iban a hacer que las calles se despejaran o que el tren espere por mi. Cuanta moto, persona, rickshaw, o auto con la ventanilla baja pasaba a nuestro lado le preguntaba si estábamos en la dirección correcta. Mi furia llegó a su tope al ver un cartel que indicaba que la estación Old Delhi Station se encontraba a la izquierda y el auto driver continuo derecho. Completamente exaltada exclamé “WHERE ARE YOU TAKING ME?!?!?!?!!”. No hubo quien no se haya volteado para mirarnos, éramos un verdadero espectáculo por las calles de Delhi. Felizmente tomó un atajo y alcancé mi tren 10 minutos antes de la supuesta hora de partida. Obviamente salió con una demora de 20 minutos! A pesar de la odisea que significó este viaje, hoy lo recuerdo y me río muchísimo.
También me di el lujo de manejar un auto-rickshaw en Udaipur y viajar en un auto rickshaw que tenía toda una disco montada en su interior (así es, un rickshaw super equipado con parlantes, stereo con mp3 y música bollywood con una onda techno… bizarro, eh?) Sin embargo, nunca he viajado en rickshaw, pero me gustaría comentarles un poco de que se trata ¿Cuál es la diferencia entre auto-rickshaw y rickshaw? Estos últimos son considerablemente más económicos siendo que son tirados por humanos como si fueran animales (ver foto). Cuando uno ve a los rickshaw-pullers es incomprensible como pueden con esas piernas tan delgadas mover semejante carro. Hay quienes se oponen al uso de los rickshaws y quienes ni siquiera se lo cuestionan. En fin, uno siempre tiene la posibilidad de elegir hacer uso o no de estos rickshaws. Sin embargo, para ellos no hay posibilidad de elegir su profesión, se trata de una cuestión de supervivencia, de ganar unas monedas para comer. Esto es un claro ejemplo de las diferencias económicas entre el norte y el sur. Mientras el norte está repleto de rickshaws en el sur no se encuentra ni uno.
A pesar de todas las veces que renegué con los auto rickshaws debo admitir que de cierta forma tienen su encanto, hasta diría que los extraño.
Próximo post con más historias de trenes y autobuses…

1 comments:
jajajaja..........cuantas veces te has quejado del Sarmiento, de lo organizada que son algunas personas, del planear con aticipacion..... creo con los auto rickshaws y el transito de la India aprendiste la leccion. Besos, Adri
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